Para que se comprenda con claridad todo este asunto, hay que empezar por mencionar que uno despido disciplinario es aquel en donde se presenta una extinción del contrato de trabajo como resultado de una voluntad unilateral del empresario, la cual se plantea con base en el incumplimiento grave y culpable del trabajador respecto a su contrato.

En ese orden de ideas, se trata de una situación que a nivel legal es grave para el trabajador, pero que a su vez requiere de cierto tipo de recaudos y cuidados por parte del empleador.

Sobre las consecuencias y las causas de un despido disciplinario

Para comenzar, se mencionan las posibles causas de un despido disciplinario, para que exista total claridad sobre cuáles son los posibles escenarios desde los que se puede tomar una decisión de esta naturaleza:

En caso que las faltas sean repetidas e injustificadas en términos de asistencia o de puntualidad en el trabajo.
Si hay desobediencia o indisciplina en el trabajo.

Si se presentan ofensas físicas o verbales hacia el empresario o alguna de las personas que estén trabajando en la empresa. Lo mismo aplica con los familiares que convivan con ellos.

Si hay una transgresión de la buena fe con el contrato, al igual que el abuso de confianza en relación con el desempeño del trabajo. Con lo anterior se comprende la competencia desleal, apropiaciones que no son debidas, el uso de los materiales de la compañía para buscar beneficios propios, mala imagen para la empresa, engañar a los clientes, etc.

Una disminución continua y voluntaria en su rendimiento de acuerdo con lo pactado o normal.

Casos de embriaguez habitual o de toxicomanía si lo anterior repercute de modo negativo en el trabajo.

Cuando ocurre acoso al empresario o a personas que estén trabajando en la empresa bien sea por: condiciones étnicas, raciales, religiosas, de condición de discapacidad, orientación sexual o edad.

En relación con los efectos o consecuencias de un despido disciplinario, hay que mencionar que no hay derecho a indemnización, a menos que luego de la impugnación se alcance un acuerdo de conciliación o si quizá alguna sentencia judicial en la que se declara una improcedencia, en donde el trabajador podría solicitar un derecho a percibir 45 días de salario por año trabajado por el período anterior al 12 febrero 2012 y de 33 días por año para los posteriores a esa fecha.

Finalmente, se recuerda que en caso de un despido disciplinario, pese a no ser impugnado ante un tribunal, puede seguir siendo suficiente para percibir las prestaciones por desempleo del mismo modo que ocurriría con cualquier otro tipo de trabajador que ha perdido su empleo por circunstancias que no le pueden ser imputadas.

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